Como buen macho Mexicano no soy un gran amante de los Malls; hasta mi pasada visita, todas mis experiencias habían sido muy duraderas y sin nada que realmente me convenciera para comprarlo al precio que pedían por el. Siempre comparaba los precios de las los productos que me gustaban en la Web, y encontraba precios hasta un 80% mas bajos. Esto me desanimaba cada vez mas, aunque siempre consideraba la gran caminada que uno da en los centros comerciales como un gran ejercicio.
Esta ultima ocasión fue diferente. Mi novia, D, me convenció de ir al Mall con la promesa de que el tiempo que íbamos a durar en la tienda iba a ser corto, y que aprovecharíamos para comprar ella mi regalo y yo el de ella respectivamente, no importando que se perdiera la sorpresa. Como lo pueden ver, D es una mujer muy practica.
Ella ya tenia vista una chamarra de piel, pero se notaba preocupada por mi regalo, y el preguntarme no ayudaba mucho, ya que lo que se lo que realmente necesitaba era unos audifonos pequeños para escuchar música en el trabajo sin molestar a mis compañeros; lo cual, en su parecer era un regalo muy pequeño.
Al inicio, todo pintaba para largo, ya que había fila hasta para entrar al estacionamiento, y yo, todavía con el temor de mis experiencias pasadas, esperaba largas horas de sufrimiento y lucha en la visita. Pero, a penas al entrar al estacionamiento nuestra suerte cambio, encontramos un estacionamiento bien ubicado, cercas de las tiendas y la salida. Tan pronto entramos a la tienda, D ya sabia donde estaba la chamarra que le gustaba, así que nos aprontamos hacia allá. En el trayecto, entre el mar de gente, pudimos avanzar a un buen ritmo, y de repente nos topamos con un coro de canciones navideñas bellisimo, de verdad me emociono mucho escucharlos y creo que D también sintió igual. Nos estuvimos escuchando una canción entre la multitud que los aclamaba.
Al terminar, seguimos con nuestro recorrido, y creo que ella ya tenia en mente un regalo medio necesario para mi, y me convenció al darme sus argumentos. Estos fueron acercas del calzado que uso cuando no estoy vestido formalmente. Como mi trabajo requiere cierta formalidad, no me había preocupado por zapatos casuales que pudiera vestir en sábados y domingos cuando convivo con mi familia y amigos. Paramos en una tienda de zapatos sin mucha suerte, pero en la segunda tienda que pasamos, encontramos el par perfecto para mi, a mi me gusto su comodidad, y a D el color, así que encontramos mi regalo, y todo en menos de 10 minutos.
Ya con mi regalo en la mano, seguimos avanzando hasta la chamarra de piel, al llegar, D no encontraba la que le había gustado, ya estaba pensando yo como animarla y buscando un regalo alternativo para ella, cuando salio la chamarra. La modelo frente a mi, y aunque no soy un buen juez, en todo le pondría 10 a ella, me gusto mucho como le quedaba y ella también se sentía muy bien en ella, así que encontramos su regalo y a muy buen precio para mi sorpresa. Al pagar la chamarra, nos informaron del servicio de envoltura gratuita que la tienda ofrecía, así que lo aproveche y logre envolver su regalo. La espera en la envoltura fueron como 10 minutos, pero me quite un peso de encima.
Al regresar, disfrutamos por otro momento del coro, era realmente emocionante oír como jugaban con sus voces; realmente sabían lo que estaban haciendo. Ya emocionados salimos del Mall con nuestros regalos comprados a buenos precios, y con una gran sonrisa en la boca por haber escuchado una interpretación muy profesional de canciones navideñas. El tiempo total fue algo mas de una hora, rápido si contamos lo que disfrutamos.
No cabe duda que una buena organización y un poco de suerte, pueden convertir previas malas experiencias de un evento, en algo que deje un buen sabor de boca. Ahora continuo pensando en que regalar a los miembros de mi familia.
Felices fiestas,
J